Amenaza a los limones y naranjas del mundo

Expertos en el continente americano están enfrascados en una verdadera lucha para intentar contener a la enfermedad más devastadora de los cítricos. El huanglongbing o HLB, una enfermedad causada por una bacteria, y  diseminada por un insecto, llega a matar la planta al bloquear sus canales de alimentación. Es conocida como dragón amarillo, por el color que adquieren las hojas de la planta afectada, y ya era endémica en Asia desde hace décadas.

Sólo en los últimos años fue detectada en los dos grandes centros mundiales de producción de cítricos, Florida en Estados Unidos y el estado de Sao Paulo en Brasil.

Ya se han erradicado más de cuatro millones de árboles en Brasil (de un total de 200 millones) desde que la infección fue comprobada por primera vez en 2004.

Hasta ahora no se conoce un tratamiento totalmente efectivo. Uno de los problemas es que tanto limones como naranjas o limas son híbridos, resultado del cruzamiento de otras plantas o especies. Es por eso que botánicos en distintos países del mundo buscan en estos momentos a los antepasados de los cítricos modernos, en la esperanza de que el material genético de las plantas madres permita el desarrollo de variedades resistentes.

La enfermedad fue originalmente descrita en China como huanglongbing o HLB, literalmente, enfermedad del dragón amarillo. En algunos países también la llaman “greening”, por el color verde de la fruta que nunca llega a madurar.

Nadie sabe como llegó esta enfermedad a los cultivos de cítricos en el continente americano, donde fue detectada además de Estados Unidos y Brasil, en México, Guatemala, República Dominicana y Costa Rica, entre otros.

Según David Mabberley, experto mundial en cítricos y director del Herbario de Kew Gardens, el Jardín Botánico de Londres, se cree que fue registrada por primera vez en el siglo XIX en India.

La bacteria vive en los canales de alimentación de la planta, el llamado floema, y lo que hace es bloquear el sistema vascular de modo que lo que se elabora en las hojas no puede ser transportado al resto de la planta.

La bacteria puede estar en el árbol durante mucho tiempo sin que nadie se de cuenta, porque la planta tiene un sistema maravilloso de redirigir la circulación a canales sanos y parece saludable hasta que se bloquean las últimas vías.

En busca de ancestros

La enfermedad está siendo combatida mayormente con insecticidas para matar al vector, Diaphorina citri, insecto también conocido como psilideo. Pero rociar la planta desde el aire no siempre da buenos resultados ya que los insectos se esconden debajo de la hoja. Además, se requieren grandes cantidades de insecticidas con mucha frecuencia, lo que aumenta el costo y puede crear problemas para la salud de los trabajadores.

Una de las estrategias en que trabaja el experto de Kew Gardens con colegas en Asia es encontrar los ancestros de las plantas modernas. Los cítricos actuales son clones, genéticamente uniformes. Estos árboles pueden producir semillas sólo del ovulo, sin necesidad de polen, por lo que las nuevas plantas son exactamente iguales a la madre.
Pero los cítricos modernos son además híbridos, producto de cruzamientos que ocurrieron hace cientos de años.

Hijos del pomelo y la mandarina

Las naranjas, por ejemplo, son un híbrido producto del cruzamiento de un tipo de pomelo, Citrus maxima, originario de Vietnam, y las mandarinas, Citrus reticulata, originarias de China. Cuando los seres humanos comenzaron a desplazarse, plantas antes alejadas estuvieron más próximas. Las abejas polinizadoras hicieron el resto.

El limón es también un híbrido aún más complicado, y en su historia hay tres ancestros: pomelo, mandarina y citrón o cidro, Citrus medica.

La naturaleza híbrida de los cítricos modernos se ve en su nombre científico, que lleva una x, Citrus x limon en el caso de los limones, y Citrus x aurantium en el caso de las naranjas.

“Hay plantaciones de mandarinas silvestres protegidas en China, pero estamos tratando con colegas en Asia de encontrar poblaciones silvestres de pomelo, aún con muchas dificultades. Tenemos esperanza de encontrar en estas poblaciones originales material genético resistente que nos permita desarrollar nuevas variedades”, señala Mabberley.

Erradicación

Por el momento, el tratamiento más común es el uso de insecticidas y la destrucción de plantas infectadas.

En Brasil, una ley federal obliga a los agricultores a erradicar árboles con dragón amarillo, y es necesario arrancarlas de raíz, ya que de lo contrario la planta sigue brotando y siendo fuente de transmisión de la enfermedad.

La estrategia de erradicación de árboles, inspecciones frecuentes y aplicación de insecticidas puede funcionar si se pone en práctica a nivel regional, ya que un agricultor que no cumpla con las reglas puede afectar a muchos otros.

Lo que suceda en plantaciones brasileñas puede tener un fuerte impacto a nivel internacional. Brasil es responsable del 60% de la producción mundial de jugo concentrado congelado.

A pesar de los esfuerzos, el dragón amarillo sigue siendo una enfermedad de gran potencial destructivo, constituye una amenaza muy grande, porque no se vislumbra por el momento una forma efectiva de controlarla.

 

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